lunes, 10 de noviembre de 2008

Es tiempo de actuar juntos

Pobladores de villas se organizan para regularizar servicio con la ANDE

La reunión del 26 de septiembre entre pobladores de las villas Koejú, San Francisco, 20 de Marzo, San Cayetano y Cerrito, zona sur de Fernando de la Mora, fue la 5º de las que se vienen realizando para avanzar colectivamente hacia la solución de distintos derechos históricamente avasallados. Los vecinos están juntándose para discutir varios problemas que les afectan. El más inmediato actualmente consiste en regularizar el servicio de luz de la ANDE y lograr la tarifa social, una ley que podría beneficiar a miles de compatriotas pero que por mucho tiempo se mostró oculta al conocimiento público.









Vidalina Núñez, Rosa Romero y Elba Domínguez,
de la Asamblea de las Villas del Sur


Muchas de las casas de las villas se encuentran sin medidores y con enormes deudas judicializadas, lo cual genera una zozobra cotidiana. Otros usuarios de la ANDE consumen una media mensual que les permitiría entrar en la tarifa social, con los debidos descuentos, pero al no haber difusión de los derechos instituidos por ley, éstos continúan destinando innecesariamente al pago de la luz parte de los ingresos familiares generados con extremas dificultades. Otras situaciones violatorias de los derechos ciudadanos y que también se discuten en la asamblea tratan de: escuelas públicas locales que obligan al pago de "aportes voluntarios", dispensarios médicos sin médicos, policía represora que no garantiza la seguridad de los más inseguros, y, sobre todo, lo que significa la precariedad laboral y el desempleo.


La lógica a ser instituida por la Asamblea de las Villas del Sur es invitar a las autoridades públicas que se acerquen al espacio a conocer la verdadera realidad que viven dichas villas. En ese sentido, Félix Villalba, responsable de la ANDE que pueden impulsar soluciones, y otro compañero suyo, se acercaron a dialogar con la asamblea, intercambiando posibilidades concretas de llegar a una salida viable para regularizar el servicio de luz en comunidad, y para cumplir el derecho a la tarifa social a los que se ajustan a los requerimientos. De ahí los miembros de la asamblea están coordinando censos para informar sobre esta posibilidad al conjunto de los pobladores, de manera a ampliar los posibles beneficiarios y seguir fortaleciendo el espacio asambleario.


En la asamblea nadie duda que si existieran los recursos disponibles muchos de los problemas que se viven no existirían. Por eso, declara Rosa Romero, "me gusta este espacio porque se trata de las consecuencias del problema principal de los vecinos: no hay trabajo, no se puede pagar la luz y así quedamos muchos en la oscuridad". Existe también conciencia de que la pobreza es un problema que se originó históricamente y por causa de un sistema económico injusto, por lo que la asamblea debe discutir lo que es justicia, los derechos y el verdadero rol del Estado.


"Sueño que se hace solo es un sueño; sueño que se hace juntos es esperanza", señaló Vidalina Núñez. He aquí lo clave de esta experiencia: ver la complejidad de la problemática y, a pesar de las dificultades propias de la pobreza urbana, juntarse para avanzar tomando los problemas individuales como de todo el colectivo y viceversa. Desde la conciencia de la propia fuerza comunitaria se hacen alianzas con otros actores, como organismos del Estado y organizaciones de la sociedad civil. Como recordó Katy Ever, "tenemos que seguir adelante entre todos porque sólo ayudándonos, cada uno poder va solucionar sus dificultades".


La iniciativa esta siendo acompañada por la organización Semillas para la Democracia y la Unidad de Salud Mental del Ministerio de Salud en Fernando de la Mora.


Fuente: SEMILLAS para la Democracia

jueves, 25 de septiembre de 2008

NOTA A LAS AUTORIDADES PÚBLICAS

Asunción, 25 de septiembre de 2008


Hola.

Nosotras, personas integrantes de la Asamblea de las Villas del Sur (Fernando de la Mora), le escribimos para decirles que:

En nuestra gran comunidad estamos las Villas 20 de marzo, San Francisco, Koejú, San Cayetano y Cerrito, de Zona Sur de Fernando de la Mora. Desde un tiempo nos encontramos con el problema de que muchas de nuestras casas no pueden tener un servicio regular de luz. ¿Por qué? de entrada, por las altas deudas contraídas con la ANDE, el consecuente retiro de los medidores y la persecución por deuda de muchos de nosotros.

Estamos conscientes de la deuda monetaria que tenemos con la ANDE, que es una institución del estado paraguayo. Sin embargo, al mirar a nuestro alrededor y a nuestra historia, también vemos una y otra vez que los problemas que generaron las dificultades para cumplir con los pagos, tuvieron origen fuera de nuestras casas y asentamientos empobrecidos.

Esas causas tienen relación con el problema que jode a la gran mayoría de nuestro país, como esta economía egoísta que piensa solo en beneficio para las personas enriquecidas, que no hay trabajo con salarios y condiciones dignas, y que este Estado hace años y años viene sirviendo para ayudar a que ciertos grupos de ricos hagan lo que quieran y nada les pase (y con nuestros hijos y con nosotros siempre es distinto).

La cada vez mayor conciencia de esta realidad, más las violencias que cotidianamente vivimos en nuestra comunidad, llevó a juntarnos para resolver nuestros problemas, para aprender lo que es justicia de verdad y, además, para decir a los que ocupan puestos en el Estado: esta vez tendrán que escucharnos y sentarse con nosotros y nosotras a trabajar.

Juntarnos para esto, también nos cuesta, pero somos tercos. Si no fuéramos así habríamos ya muerto. La gente pobre que no es terca, muere pronto.

Insistimos: con este Estado no solamente se trata de luz. ¿Es prioridad una vaca a nosotros? ¿Donde están nuestros derechos humanos, o tenemos que pedir derechos vacunos? Nos dicen que hay una Constitución. Muchos no la leímos. Pero dicen que dice que todos somos iguales ante la ley. Eso ya lo oímos, pero no lo vemos. No lo vemos. Así que también, además de tratar el tema de la luz, vamos a luchar por salud, educación, trabajo, alimento, justicia, vivienda, recreación: esta es la seguridad que queremos para nuestras villas, trayendo aquí a los responsables públicos que reciben sueldos por hacer estos trabajos, porque son nuestros derechos.

Cuando nos quitan los medidores y nos aplican multas sin consideración con nuestra situación real –como si no quisiéramos tener los recursos para pagar nuestras obligaciones–, inevitablemente nos viene a la cabeza si el Estado aplicó el mismo rigor a los que se benefician robando descaradamente en Itaipú y Yacyreta, justamente las que deberían estar brindando energía accesible a toda la gente.

__________________________, ven a conocer lo que vivimos. Aquí. Vení

Mostranos que el Estado paraguayo realmente está cambiando con el nuevo gobierno.

No queremos más seccionales de ningún color. No queremos más mendigar, ni que nos pidan vendernos en cada votación. Solucionemos, pero juntos.

Te esperamos el jueves 18 de septiembre, a las 19 horas, en la iglesia________________________________.

Tenemos esta línea baja: 523593 o los celulares de abajo.

Hoy queremos creer. Y te recordamos algo: nada hay mas sagrado que la confianza del pueblo.

Asamblea de las Villas del Sur
Fernando de la Mora

martes, 23 de septiembre de 2008

ASAMBLEA DE LAS VILLAS DEL SUR

Una experiencia de desarrollo integral en Villas

Esta experiencia comunitaria es un caminar hacia soluciones de problemas que históricamente han aquejado a amplios sectores de la población paraguaya, resultado de la tradicional exclusión económica, social y política. A una problemática compleja, se buscan soluciones integrales. Esta es la discusión en la Asamblea de las Villas del Sur. En este proceso abierto y participativo, habitantes de las villas vecinas de Koeju, San Francisco, Cerrito, 20 de marzo y San Cayetano, se juntan para encarar sus problemas de frente, sabiendo que desde sus propias fuerzas vendrá una realidad mejor. Desde ahí se establecen alianzas con organismos públicos y de la sociedad civil que van integrándose a la experiencias, buscando dejar atrás el asistencialismo, el caudillismo local, la victiminazación y cualquier otra lógica autoritaria.

Breve contexto y antecedentes del proyecto


En enero de 2006, la Unidad de Salud Mental de Fernando de la Mora, dependiente del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), llevó a cabo un acercamiento a la Villa Cerrito de la Zona Sur de la referida ciudad. A partir de contactos con activistas locales, se inició un proceso de acercamiento y diagnóstico que, en el año 2007, llevó a la elaboración de la propuesta “En Cerrito nos cuidamos entre toda la gente. Fortalecimiento comunitario desde las mujeres”, que consistió en iniciar un proceso de trabajo con la organización de mujeres Las Chismosas.

Se sumaron a la propuesta “La Otra Clínica”, organización de estudiantes de psicología comunitaria la Universidad Nacional, estudiantes de Ciencias Sociales de la Universidad Católica, así como miembros de la parroquia local, sin apoyo de organizaciones de la sociedad civil u otros organismos del Estado.

La propuesta “En Cerrito nos cuidamos entre toda la gente” se planteó como objetivos:

- propiciar el rol del grupo Las Chismosas, organización de mujeres de la villa, como sujeto de transformación social.
- impulsar lógicas de relacionamiento incluyentes, solidarias, colectivas entre vecinos y vecinas de la comunidad, así como con otras experiencias de organización similar en otras comunidades.
- generar espacios colectivos de sentido, contención, reflexión, elaboración y producción con jóvenes de la villa;

Villa Cerrito

Villa Cerrito es integrada por cerca de 180 familias que residen en 4 pasillos (calles de menos de 3 metros de ancho), con viviendas en situación precaria, con conexiones clandestinas de servicios (agua, electricidad) y condiciones deficientes de organización urbanística. La población de hombres y mujeres es mayoritariamente desempleada o subempleada, siendo las mujeres ocupadas como trabajadoras domésticas en sus hogares (no remuneradas) u otros empleos informales.

Se pudo constatar en el diagnóstico la alta inseguridad en la Villa, abuso de múltiples drogas ilegalizadas por adolescentes y jóvenes de la vecindad, familias con rigidez y dificultad para comprender nuevas demandas y situaciones de la época, enfrentamientos entre vecinos, patriarcalismo y machismo en la comunidad (celopatías, incomunicación, problemas de pareja), escasas experiencias de organización comunitaria en la zona; abandono, precariedad y desprecio estatal (municipal, departamental, nacional) en múltiples ámbitos (salud, cultura, educación, seguridad, vivienda, recreación, empleo y otros), autoritarismo (a través de caudillos locales, instituciones vecinales represivas, etc.).

Una situación común es la de abusos policiales (torturas y persecuciones a los jóvenes, necesidad de coimas para superar conflictos, uso de jóvenes para robar) y judiciales (costos altos en pago a abogados del sector privado, maltratos a jóvenes y familiares por funcionarios judiciales). Se nota una estigmatización social a los habitantes de la villa (difundida por múltiples vías, especialmente mediática), manipulación de partidos políticos durante tiempo de votaciones con abandono posterior y fomento de división entre pobres. Todo esto genera estados de temor, fatalismo, pasividad, prejuicios y falta de diálogo en la comunidad.

Cabe destacar que las villas vecinas a Cerrito, como San Cayetano, 20 de Marzo, San Francisco´i y Ko’eyu (CONAVI), que abarcan más de 400 familias, se encuentran en situaciones de vulnerabilidad similar.

En medio de esta complejidad surgió la organización de mujeres Las Chismosas, primeramente en torno a la necesidad de dar salida a los problemas de los jóvenes, especialmente frente a la violencia de la policía –tortura, secuestros, amenazas- o de las pandillas locales, y hoy planteándose encontrar contención y soluciones a otros problemas de la zona.

Las Chismosas

Se trata de cerca de una organización de entre 10 y 15 mujeres, con un promedio de edad 30 años (que van desde los 20 a los 75 años), con un nivel de escolaridad básico y un nivel de ingreso familiar bajo. Estas características son comunes a la mayoría de las mujeres de la comunidad. Son en su mayoría trabajadoras de sus propios hogares, no remuneradas, con parejas que trabajan en empleos informales. En la Villa viven otras 80 mujeres y cerca de 100 jóvenes.

Las Chismosas y estudiantes de la Otra Clínica. Todas juntas para el aporte de experiencias.

El proyecto de Extensionismo Jurídico Comunitario


Semillas para la Democracia se incorpora al proceso ya acumulado de Las Chismosas y las organizaciones aliadas en Cerrito, con el objetivo de apoyar el fortalecimiento y ampliación de esta experiencia, especialmente en las villas vecinas, a través de la propuesta Extensionismo Jurídico Comunitario.

Se parte de la base que el aparato judicial se ha visto socavado en los principios de credibilidad, imparcialidad e independencia por la intromisión del poder político, grupos mafiosos y otros, en su funcionamiento, que derivaron en situaciones de injusticia hacia poblaciones vulnerables como las de Cerrito.

Con el Extensionismo Jurídico, Semillas busca que estos sectores puedan tener un mayor acceso a la justicia, una mayor conciencia de derechos humanos, instalar la importancia de la participación ciudadana y visibilizar la situación de las villas en el área metropolitana de Asunción y la importancia de organizaciones como Las Chismosas.

Esta iniciativa de Semillas se verá fortalecida con convenios ha ser firmados con la Defensoría Pública, Fiscalías Barriales -del sector público-, Policía Nacional, y otros organismos del Estado, que permitan al Gobierno tomar medidas, con la participación de la gente, con el objetivo de dar solución a los graves problemas sociales que se dan ante la falta de políticas públicas en lo social, laboral, seguridad pública y otras áreas. También se prevé una campaña de sensibilización social acerca de la experiencia, en el área metropolitana de Asunción.

Hacia una mayor articulación pública para el
desarrollo comunitario de las Villas.


La emergente experiencia de las Asambleas de la Villa del Sur

Dada la situación con particularidades comunes de las villas citadas, que generan condiciones de vida en la pobreza, exclusión, violencia, insalubridad, desesperanza, abandono o represión desde el Estado y otras injusticias, existe un enorme potencial de establecer vínculos estratégicos entre las comunidades afectadas, sectores académicos, organismos del Estado, organizaciones de la sociedad civil y otros, para dar salida, desde las mismas villas, a los graves problemas que las afectan.

En este momento se está dando un proceso emergente de organización comunitaria de las villas, a partir de la Asamblea de las Villas del Sur, que aglutina a cerca de 50 personas, venidas de las villas San Cayetano, 20 de Marzo, San Francisco´i, Ko’eyu (CONAVI) y Cerrito. El elemento aglutinador en este momento es el problema con el servicio de luz de la ANDE. La pobreza estructural –con la consecuente falta de empleos formales- derivó en masivas dificultades de pago, retiro de medidores, altas deudas, judicialización de las mismas, generando una demanda común entorno a la Tarifa Social. De tener continuidad y apoyo suficiente, la asamblea puede generar una importante comprensión del potencial de la organización para luchar por los derechos de la comunidad, y de generarse soluciones para los problemas planteados, el espacio tiene el potencial de generar un mayor sentido de colectividad, autoestima y dignidad de las Villas, entrando en un círculo multiplicador de fuerza.

Un próximo paso que se está pensando es trabajar el Derecho a la Salud, pues está precariamente atendido, a pesar de tener un dispensario médico local, normalmente sin personal especializado, remedios, ambulancia y otros, lo que ocasiona tremendas dificultades para la atención de la población local. También se podrá trabajar en torno a la violencia policial y la incomprensión de las tramas judiciales que aquejan a los jóvenes, con una propuesta de Extensionismo Jurídico.

La Asamblea de las Villas del Sur es una experiencia comunitaria con un enorme potencial para que las soluciones hacia históricos problemas surjan desde el propio poder de la comunidad y no desde el asistencialismo, caudillos locales o desde cualquier otra lógica paternalista. Para este trabajo integral se invitará a la participación activa, responsable y coordinada de distintos sectores, públicos y privados, de manera a que esta experiencia avance hacia sus metas, que el Estado pueda abrir sus puertas y vincularse de manera activa y realmente democrática con sus ciudadanos y ciudadanas, y que este proceso se constituya en un camino que puede inspirar y aportar a comunidades vulnerables en otros departamentos del país.