Una experiencia de desarrollo integral en Villas
Esta experiencia comunitaria es un caminar hacia soluciones de problemas que históricamente han aquejado a amplios sectores de la población paraguaya, resultado de la tradicional exclusión económica, social y política. A una problemática compleja, se buscan soluciones integrales. Esta es la discusión en la Asamblea de las Villas del Sur. En este proceso abierto y participativo, habitantes de las villas vecinas de Koeju, San Francisco, Cerrito, 20 de marzo y San Cayetano, se juntan para encarar sus problemas de frente, sabiendo que desde sus propias fuerzas vendrá una realidad mejor. Desde ahí se establecen alianzas con organismos públicos y de la sociedad civil que van integrándose a la experiencias, buscando dejar atrás el asistencialismo, el caudillismo local, la victiminazación y cualquier otra lógica autoritaria.
Breve contexto y antecedentes del proyecto
En enero de 2006, la Unidad de Salud Mental de Fernando de la Mora, dependiente del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), llevó a cabo un acercamiento a la Villa Cerrito de la Zona Sur de la referida ciudad. A partir de contactos con activistas locales, se inició un proceso de acercamiento y diagnóstico que, en el año 2007, llevó a la elaboración de la propuesta “En Cerrito nos cuidamos entre toda la gente. Fortalecimiento comunitario desde las mujeres”, que consistió en iniciar un proceso de trabajo con la organización de mujeres Las Chismosas.
Se sumaron a la propuesta “La Otra Clínica”, organización de estudiantes de psicología comunitaria la Universidad Nacional, estudiantes de Ciencias Sociales de la Universidad Católica, así como miembros de la parroquia local, sin apoyo de organizaciones de la sociedad civil u otros organismos del Estado.
La propuesta “En Cerrito nos cuidamos entre toda la gente” se planteó como objetivos:
- propiciar el rol del grupo Las Chismosas, organización de mujeres de la villa, como sujeto de transformación social.
- impulsar lógicas de relacionamiento incluyentes, solidarias, colectivas entre vecinos y vecinas de la comunidad, así como con otras experiencias de organización similar en otras comunidades.
- generar espacios colectivos de sentido, contención, reflexión, elaboración y producción con jóvenes de la villa;
Villa Cerrito
Villa Cerrito es integrada por cerca de 180 familias que residen en 4 pasillos (calles de menos de 3 metros de ancho), con viviendas en situación precaria, con conexiones clandestinas de servicios (agua, electricidad) y condiciones deficientes de organización urbanística. La población de hombres y mujeres es mayoritariamente desempleada o subempleada, siendo las mujeres ocupadas como trabajadoras domésticas en sus hogares (no remuneradas) u otros empleos informales.
Se pudo constatar en el diagnóstico la alta inseguridad en la Villa, abuso de múltiples drogas ilegalizadas por adolescentes y jóvenes de la vecindad, familias con rigidez y dificultad para comprender nuevas demandas y situaciones de la época, enfrentamientos entre vecinos, patriarcalismo y machismo en la comunidad (celopatías, incomunicación, problemas de pareja), escasas experiencias de organización comunitaria en la zona; abandono, precariedad y desprecio estatal (municipal, departamental, nacional) en múltiples ámbitos (salud, cultura, educación, seguridad, vivienda, recreación, empleo y otros), autoritarismo (a través de caudillos locales, instituciones vecinales represivas, etc.).
Una situación común es la de abusos policiales (torturas y persecuciones a los jóvenes, necesidad de coimas para superar conflictos, uso de jóvenes para robar) y judiciales (costos altos en pago a abogados del sector privado, maltratos a jóvenes y familiares por funcionarios judiciales). Se nota una estigmatización social a los habitantes de la villa (difundida por múltiples vías, especialmente mediática), manipulación de partidos políticos durante tiempo de votaciones con abandono posterior y fomento de división entre pobres. Todo esto genera estados de temor, fatalismo, pasividad, prejuicios y falta de diálogo en la comunidad.
Cabe destacar que las villas vecinas a Cerrito, como San Cayetano, 20 de Marzo, San Francisco´i y Ko’eyu (CONAVI), que abarcan más de 400 familias, se encuentran en situaciones de vulnerabilidad similar.
En medio de esta complejidad surgió la organización de mujeres Las Chismosas, primeramente en torno a la necesidad de dar salida a los problemas de los jóvenes, especialmente frente a la violencia de la policía –tortura, secuestros, amenazas- o de las pandillas locales, y hoy planteándose encontrar contención y soluciones a otros problemas de la zona.
Las ChismosasSe trata de cerca de una organización de entre 10 y 15 mujeres, con un promedio de edad 30 años (que van desde los 20 a los 75 años), con un nivel de escolaridad básico y un nivel de ingreso familiar bajo. Estas características son comunes a la mayoría de las mujeres de la comunidad. Son en su mayoría trabajadoras de sus propios hogares, no remuneradas, con parejas que trabajan en empleos informales. En la Villa viven otras 80 mujeres y cerca de 100 jóvenes.
Las Chismosas y estudiantes de la Otra Clínica. Todas juntas para el aporte de experiencias.
El proyecto de Extensionismo Jurídico ComunitarioSemillas para la Democracia se incorpora al proceso ya acumulado de Las Chismosas y las organizaciones aliadas en Cerrito, con el objetivo de apoyar el fortalecimiento y ampliación de esta experiencia, especialmente en las villas vecinas, a través de la propuesta Extensionismo Jurídico Comunitario.
Se parte de la base que el aparato judicial se ha visto socavado en los principios de credibilidad, imparcialidad e independencia por la intromisión del poder político, grupos mafiosos y otros, en su funcionamiento, que derivaron en situaciones de injusticia hacia poblaciones vulnerables como las de Cerrito.
Con el Extensionismo Jurídico, Semillas busca que estos sectores puedan tener un mayor acceso a la justicia, una mayor conciencia de derechos humanos, instalar la importancia de la participación ciudadana y visibilizar la situación de las villas en el área metropolitana de Asunción y la importancia de organizaciones como Las Chismosas.
Esta iniciativa de Semillas se verá fortalecida con convenios ha ser firmados con la Defensoría Pública, Fiscalías Barriales -del sector público-, Policía Nacional, y otros organismos del Estado, que permitan al Gobierno tomar medidas, con la participación de la gente, con el objetivo de dar solución a los graves problemas sociales que se dan ante la falta de políticas públicas en lo social, laboral, seguridad pública y otras áreas. También se prevé una campaña de sensibilización social acerca de la experiencia, en el área metropolitana de Asunción.
Hacia una mayor articulación pública para el
desarrollo comunitario de las Villas. La emergente experiencia de las Asambleas de la Villa del Sur
Dada la situación con particularidades comunes de las villas citadas, que generan condiciones de vida en la pobreza, exclusión, violencia, insalubridad, desesperanza, abandono o represión desde el Estado y otras injusticias, existe un enorme potencial de establecer vínculos estratégicos entre las comunidades afectadas, sectores académicos, organismos del Estado, organizaciones de la sociedad civil y otros, para dar salida, desde las mismas villas, a los graves problemas que las afectan.
En este momento se está dando un proceso emergente de organización comunitaria de las villas, a partir de la Asamblea de las Villas del Sur, que aglutina a cerca de 50 personas, venidas de las villas San Cayetano, 20 de Marzo, San Francisco´i, Ko’eyu (CONAVI) y Cerrito. El elemento aglutinador en este momento es el problema con el servicio de luz de la ANDE. La pobreza estructural –con la consecuente falta de empleos formales- derivó en masivas dificultades de pago, retiro de medidores, altas deudas, judicialización de las mismas, generando una demanda común entorno a la Tarifa Social. De tener continuidad y apoyo suficiente, la asamblea puede generar una importante comprensión del potencial de la organización para luchar por los derechos de la comunidad, y de generarse soluciones para los problemas planteados, el espacio tiene el potencial de generar un mayor sentido de colectividad, autoestima y dignidad de las Villas, entrando en un círculo multiplicador de fuerza.
Un próximo paso que se está pensando es trabajar el Derecho a la Salud, pues está precariamente atendido, a pesar de tener un dispensario médico local, normalmente sin personal especializado, remedios, ambulancia y otros, lo que ocasiona tremendas dificultades para la atención de la población local. También se podrá trabajar en torno a la violencia policial y la incomprensión de las tramas judiciales que aquejan a los jóvenes, con una propuesta de Extensionismo Jurídico.
La Asamblea de las Villas del Sur es una experiencia comunitaria con un enorme potencial para que las soluciones hacia históricos problemas surjan desde el propio poder de la comunidad y no desde el asistencialismo, caudillos locales o desde cualquier otra lógica paternalista. Para este trabajo integral se invitará a la participación activa, responsable y coordinada de distintos sectores, públicos y privados, de manera a que esta experiencia avance hacia sus metas, que el Estado pueda abrir sus puertas y vincularse de manera activa y realmente democrática con sus ciudadanos y ciudadanas, y que este proceso se constituya en un camino que puede inspirar y aportar a comunidades vulnerables en otros departamentos del país.