La reunión del 26 de septiembre entre pobladores de las villas Koejú, San Francisco, 20 de Marzo, San Cayetano y Cerrito, zona sur de Fernando de la Mora, fue la 5º de las que se vienen realizando para avanzar colectivamente hacia la solución de distintos derechos históricamente avasallados. Los vecinos están juntándose para discutir varios problemas que les afectan. El más inmediato actualmente consiste en regularizar el servicio de luz de la ANDE y lograr la tarifa social, una ley que podría beneficiar a miles de compatriotas pero que por mucho tiempo se mostró oculta al conocimiento público.

Vidalina Núñez, Rosa Romero y Elba Domínguez,
de la Asamblea de las Villas del Sur
Muchas de las casas de las villas se encuentran sin medidores y con enormes deudas judicializadas, lo cual genera una zozobra cotidiana. Otros usuarios de la ANDE consumen una media mensual que les permitiría entrar en la tarifa social, con los debidos descuentos, pero al no haber difusión de los derechos instituidos por ley, éstos continúan destinando innecesariamente al pago de la luz parte de los ingresos familiares generados con extremas dificultades. Otras situaciones violatorias de los derechos ciudadanos y que también se discuten en la asamblea tratan de: escuelas públicas locales que obligan al pago de "aportes voluntarios", dispensarios médicos sin médicos, policía represora que no garantiza la seguridad de los más inseguros, y, sobre todo, lo que significa la precariedad laboral y el desempleo.
La lógica a ser instituida por la Asamblea de las Villas del Sur es invitar a las autoridades públicas que se acerquen al espacio a conocer la verdadera realidad que viven dichas villas. En ese sentido, Félix Villalba, responsable de la ANDE que pueden impulsar soluciones, y otro compañero suyo, se acercaron a dialogar con la asamblea, intercambiando posibilidades concretas de llegar a una salida viable para regularizar el servicio de luz en comunidad, y para cumplir el derecho a la tarifa social a los que se ajustan a los requerimientos. De ahí los miembros de la asamblea están coordinando censos para informar sobre esta posibilidad al conjunto de los pobladores, de manera a ampliar los posibles beneficiarios y seguir fortaleciendo el espacio asambleario.
En la asamblea nadie duda que si existieran los recursos disponibles muchos de los problemas que se viven no existirían. Por eso, declara Rosa Romero, "me gusta este espacio porque se trata de las consecuencias del problema principal de los vecinos: no hay trabajo, no se puede pagar la luz y así quedamos muchos en la oscuridad". Existe también conciencia de que la pobreza es un problema que se originó históricamente y por causa de un sistema económico injusto, por lo que la asamblea debe discutir lo que es justicia, los derechos y el verdadero rol del Estado.
"Sueño que se hace solo es un sueño; sueño que se hace juntos es esperanza", señaló Vidalina Núñez. He aquí lo clave de esta experiencia: ver la complejidad de la problemática y, a pesar de las dificultades propias de la pobreza urbana, juntarse para avanzar tomando los problemas individuales como de todo el colectivo y viceversa. Desde la conciencia de la propia fuerza comunitaria se hacen alianzas con otros actores, como organismos del Estado y organizaciones de la sociedad civil. Como recordó Katy Ever, "tenemos que seguir adelante entre todos porque sólo ayudándonos, cada uno poder va solucionar sus dificultades".
La iniciativa esta siendo acompañada por la organización Semillas para la Democracia y la Unidad de Salud Mental del Ministerio de Salud en Fernando de la Mora.
Fuente: SEMILLAS para la Democracia